Además, altera el color, sabor y olor de los alimentos
El humo del tabaco incrementa su toxicidad en contacto con sustancias utilizadas en la elaboración de los alimentos
8 de octubre de 2007
Entre las partículas sólidas que se concentran en el ambiente cuándo se fuma en bares y restaurantes se encuentran algunos alquitranes, el cadmio, el níquel, algunos fenoles y sustancias radioactivas; todas ellas con probado efecto tóxico para la salud. El depósito y el cúmulo de las partículas procedentes del humo de tabaco alteran algunas de las características organolépticas de los alimentos y además, el contacto de estas partículas nocivas con algunas sustancias utilizadas en la elaboración de los alimentos incrementa el riesgo de toxicidad para el organismo multiplicando los daños para la salud que por sí mismas ya producen.
El Dr. Juan Antonio Riesco, Coordinador del Área de Tabaquismo de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) recuerda el “necesario cumplimiento del RD 202/2000 sobre las normas relativas a los manipuladores de alimentos y las Normas de Calidad vigentes en las que taxativamente se prohíbe fumar por claros motivos higiénico-sanitarios en el ejercicio de esta actividad, ya que desde hace años existen evidencias que avalan el peligro del tabaco sobre la salud”. Asimismo, el Dr. Riesco destaca “la importancia y necesidad de conseguir una buena y adecuada ventilación en los lugares donde se manipulen alimentos de modo que se garantice un ambiente libre del humo tóxico de tabaco”.
Tras el anuncio del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya sobre la elaboración de un decreto, que en el marco de la legislación actual, garantice que la manipulación de alimentos se haga en ambientes sin humo; los especialistas de SEPAR recuerdan que el aire ambiental contaminado con humo de tabaco -es decir, el humo exhalado por el fumador y el humo emanado desde la envoltura del cigarrillo que procede de la combustión de la parte final del mismo- contiene sustancias peligrosas para la salud que pueden encontrarse en forma de vapor o en forma de partículas sólidas, tal y como se demuestra experimentalmente a través de los estudios con “máquinas de fumar”. Es destacable, también, que parte de estas partículas –entre las que se encuentran la acetona, el amoníaco, el monóxido de carbono y algunas nitrosaminas- se concentran en mayor cantidad en el ambiente que en lo que inhala el propio fumador. Así, SEPAR recomienda la necesidad de trabajar y vivir en ambientes sanos y saludables que, por definición, deben estar libres de humo de tabaco.