El asma no debe limitar tu vida

Controlando el asma
Guía práctica para el paciente y una herramienta de trabajo para la
educación. Aporta información práctica sobre temas relacionados
con su enfermedad. Información y consejos prácticos para las personas
y cuidadores que deben convivir con el asma.
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¿Qué es el asma?
El asma es una enfermedad crónica que cursa con inflamación de los
bronquios que hace que éstos se obstruyan y que sean muy sensibles a una
gran variedad de estímulos del ambiente.
Factores que pueden desencadenar o emperorar el asma
- Inhalación de sustancias alérgicas en cantidad y tiempo suficiente:
pólenes, ácaros del polvo, hongos, pelos de animales (sobre todo gato
y perro).
- Medicamentos fundamentalmente la aspirina y sus derivados antiinflamatorios.
- Irritantes como el humo del tabaco, polución ambiental, productos de limpieza,
- Olores fuertes, lacas, aire acondicionado, etc.
¿Cómo se diagnostica?
Se llega al diagnostico
Síntomas clínicos
El asma es una enfermedad con una evolución variable, que habitualmente tiene
periodos libres de síntomas, seguidos de otros de agudización de intensidad
también variable. Los principales síntomas son: ahogo
(disnea), que es el más frecuente, pitos (sibilantes) quizás
es el más característico de la enfermedad, son sonidos provenientes
del pecho, en forma de silbidos; opresión torácica,
que se refiere a una tirantez en el pecho; tos persistente, muy
frecuente, mas bien seca y de predominio nocturno, y secreción bronquial
que es una mucosidad espesa, que cuesta expulsar.
Función pulmonar
Se debe de efectuar siempre una prueba de capacidad pulmonar, concretamente una
espirometría. Es la prueba mas común y fiable para el diagnóstico
de asma. Mide el volumen de aire de una espiración; si existe estrechez u
obstrucción de los bronquios, la espirometría la constata y determina
su intensidad.
Otras pruebas que pueden complementar a la espirometría son la medición
de la variabilidad del flujo máximo, así medimos la posible variación
diaria de la capacidad pulmonar en el domicilio, mediante un pequeño aparato
portátil.
Para estudiar la posibilidad de sensibilización alérgica la prueba
mas utilizada es el prick test en la que se inocula una pequeña cantidad
de alergeno en la cara anterior del antebrazo.
¿Cómo se trata el asma?
El objetivo del tratamiento del asma es el control de la enfermedad que significa
que la persona afectada pueda hacer una vida normal.
La vía de administración de los medicamentos para el asma es la inhalada,
así llegan directamente al bronquio.
Existen dos grandes grupos de medicamentos para el asma:
- Antiinflamatorios: Son los más importantes, lo que hacen
es eliminar o mitigar la inflamación de los bronquios. Los más utilizados
dentro de ellos son los corticoides.
- Broncodilatadores: Actúan dilatando y abriendo el bronquio.
Los de acción corta se usan como medicación de “alivio†y los de acción
prolongada se utilizan de forma pautada junto con los corticoides.
También es importante las medidas de evitación a los alergenos (fundas
antiacaros, reducir la humedad, retirar alfombras y moquetas, evitar peluches y
libros en el dormitorio).
¿Qué es la rinitis?
Información para pacientes diagnosticados de rinitis
Es un trastorno nasal que produce síntomas debido a la inflamación
de las membranas que recubren la nariz. Podemos encontrarnos con rinitis alérgica
cuando la causa de la inflamación es debida a una reacción alérgica
mediada por Ig E. Es, sin duda, la más frecuente y conocida. Tenemos también
rinitis no alérgica que es aquella que no está producida por alergia
ni por otra causa conocida. No debemos confundir la rinitis alérgica y no
alérgica con la rinitis infecciosa que dura unos pocos días y es lo
que se denomina “catarro común†producida por virus.
Los síntomas que presentan tanto la rinitis alérgica como la no alérgica
son picor en nariz, estornudos, destilación nasal, obstrucción o bloqueo
nasal. Puede aparecer hiposmia (disminución del olfato) y cefalea.
El sufrir rinitis de un tipo u otro es muy frecuente y afecta en España a
un 20% de la población. Es un factor de riesgo para sufrir asma y su aparición
precede, en muchas ocasiones, la aparición de asma pero esta enfermedad es
menos frecuente que la rinitis ya que afecta de un 5 a 7% de la población.
La rinitis se diagnostica con los síntomas que presenta el paciente. En el
caso de la rinitis alérgica es muy importante relacionar la aparición
de estos síntomas en un tiempo determinado (meses del año) que se
repiten de año en año en los alérgicos a polen de hierbas o
de árboles. También si se relacionan sólo en un domicilio determinado
(mascotas, ácaros del polvo doméstico), a veces en el lugar de trabajo
(alérgicos a la harina de trigo en los panaderos y pasteleros).
Es importante la realización de pruebas de sensibilización a alergenos
mediante pruebas cutáneas “prick test†o determinando en sangre Ig E específica.
Con arreglo a la historia clínica que narre el paciente se estudiarán
el polen de distintas plantas como las gramíneas (cereales, hierbas de las
praderas). Polen de árboles como los cipreses, platanero de sombra, olivo.
También polen de malas hierbas como parietaria, salsola, llantén.
Así mismo a los ácaros del polvo doméstico, a ciertos hongos
y nunca olvidarse de las mascotas (perro, gato, hámster, cobaya...) si las
tiene.
Si las pruebas son positivas y, por otra parte, los síntomas que cuenta el
paciente coinciden con el contacto del paciente con los alergenos a los que está
sensibilizado, el diagnóstico está claro.
El tratamiento de la rinitis desde el punto de vista de medicamentos es similar
en la rinitis alérgica y no alérgica.
Los medicamentos que podemos utilizar son fundamentalmente los antihistamínicos
y los corticoides intranasales. Los antihistamínicos son medicamentos que
alivian en pocos minutos (una hora) los síntomas de estornudos, rinorrea
acuosa, prurito nasal pero son menos eficaces en la obstrucción nasal. En
personas más sensibles puede producirles un poco de sueño, menos con
los preparados modernos. Se debe recomendar tomar la única pastilla al día
por la noche al acostarse. No tienen efecto antiinflamatorio solamente alivian los
síntomas. Existen ahora preparados para administración tópica
en la nariz. No tienen ventajas sobre los de administración oral y el efecto
dura menos horas. Los antihistamínicos puede tomarse durante semanas sin
prácticamente efectos secundarios.
Los corticoides inhalados, intranasales, tópicos se deberán emplear
para el tratamiento de la rinitis cuando los síntomas, al menos, tienen una
moderada intensidad. Actúan sobre todos los síntomas, incluyendo la
obstrucción nasal. Existen preparados que se administran cada doce horas
y algunos incluso cada 24 horas. Pueden usarse a la vez que los antihistamínicos.
Éstos por su acción rápida para proteger durante los primeros
días y entre tanto los corticoides tópicos van actuando sobre la inflamación
de la mucosa nasal normalizándola.
Cuidado con los vasoconstrictores intranasales que alivian la congestión
nasal rápidamente pero producen un efecto de “rebote†que crea dependencia.
Si se usan más de 5 – 7 días seguidos dan lugar a la rinitis medicamentosa.
Consejos similares para toda clase de rinitis son: Dejar de fumar, evitar productos
irritantes (cloro, amoniaco, lejía, alcohol) y cambios bruscos de temperatura.
En el caso de la rinitis alérgica los consejos de desalergenización
son difíciles de realizar. En el caso de las mascotas retirarlas de la casa.
Con respecto al polen protegerse con medicamentos durante la época de polinización
y llevar las ventanillas del coche elevadas y la ventilación con aire del
interior. Para los ácaros del polvo fundas de colchones y almohadas, no tener
moquetas, ni edredones, suelo de fácil limpieza, no tela en las paredes.
La calefacción al resecar la atmósfera de la casa es la acción
que más ácaros eliminará.
La inmunoterapia está indicada con el alergeno al que está sensibilizado
el paciente. El médico debe de sopesar con cuidado sus indicaciones y contraindicaciones
así como la relación coste/beneficio.