Información sobre la gripe A/H1N1 para pacientes
Consideraciones sobre la gripe A/H1N1
Desde el inicio de la epidemia en el mes de abril de este año, la gripe A/H1N1 ha afectado al menos a 318.925 personas en todo el mundo, originando 3917 muertes, cifra escasa si se tiene en cuenta que se ha extendido por países del hemisferio sur en período invernal, no preparados para recibir de forma sobreaguda la la epidemia. Esta mortalidad se puede considerar poco elevada, sobre todo si se valora que la gripe estacional, habitual cada año en España, provoca entre 1500 y 3000 muertes anuales.
Estas cifras hacen pensar que, pese a transmitirse con facilidad, la gripe A/H1N1 cursa con menor gravedad que la gripe estacional: hasta el momento presente el 95 % de los casos se presentan con sintomatología leve (fiebre, tos, dolor de cabeza, aumento de secreciones nasales, dolor de garganta, enrojecimiento ocular, dolores musculares e intenso cansancio), que suele durar entre tres días y una semana, mejorando espontáneamente. Hay varios grupos de personas con enfermedades previas (cardíacas, pulmonares, renales, diabetes mellitus), que tienen mayor riesgo de una mala evolución de la gripe A/H1N1, al igual que personas con obesidad mórbida, o que están embarazadas, por lo que deben extremar la prudencia, y consultar a su médico ante la presencia de los síntomas descritos. Las complicaciones se manifiestan primordialmente como sensación de falta de aire, dolor torácico, esputos con sangre, presencia de labios morados, y persistencia de fiebre elevada o de quebrantamiento general que no mejoran durante tres días o más, todos ellos signos que hacen aconsejable acudir a un hospital para su valoración. Los análisis para determinar si se padece una gripe A/H1N1 sólo se realizan en los casos graves, conociendo los resultados de los análisis tras unas 24 horas.
Aunque la mayoría de los pacientes sufren casos de gripe A/H1N1 leves que se recuperan sin recibir medicación, hay medicamentos antivirales indicados en los casos graves de la gripe A/H1N1, dada su eficacia: los inhibidores de la neuraminidasa (oseltamivir y zanamivir), aunque pueden desarrollar resistencias en los virus gripales que los pueden hacer ineficaces posteriormente, por lo que requieren la indicación médica para su posible administración.
La medida preventiva farmacológica más efectiva contra la gripe es la vacunación, que en el caso de la gripe A/H1N1 se piensa que producirá inmunización al cumplirse un mes después de la segunda dosis. En caso de vacunación previa de la gripe estacional se considera que es conveniente esperar tres semanas para vacunarse de nuevo. Es preciso recordar que la vacuna de la gripe estacional no previene la gripe A/H1N1, al ser vacunas distintas. Las indicaciones de vacunación que se consideran en estos momentos son las siguientes;
- Pacientes menores de 65 años considerados como grupos de riesgo, con las siguientes enfermedades previas:
- enfermedades respiratorias crónicas (incluyendo el asma)
- enfermedades cardiovasculares crónicas (excluyendo la hipertensión arterial)
- procesos metabólicos crónicos (sobre todo diabetes mellitus)
- enfermedades hepáticas y renales crónicas
- inmunodeficiencias (congénitas o adquiridas)
- enfermedades neurológicas o neuromusculares crónicas
- cualquier condición que dañe la inmunidad o perjudique la función respiratoria.
- Niños pequeños (especialmente los menores de dos años, pero mayores de seis meses).
- Mujeres embarazadas
Como se puede apreciar estas indicaciones difieren claramente de las habituales de vacunación de la gripe estacional en que no incluyen a los mayores de 65 años, por considerar que tienen menor riesgo de infectarse, posiblemente por tener inmunidad previa contra el virus gripal H1N1.
- Hay además otros grupos de personas en los que se recomienda la vacunación basándose en criterios diferentes al de tener mayor riesgo de sufrir complicaciones del proceso:
- a) Trabajadores sanitarios: para evitar que transmitan la infección viral a pacientes en tratamiento inmunosupresor, o inmunodeficientes.
- b) Personas en estrecho contacto con niños pequeños, sobre todo menores de seis meses de edad, que no pueden vacunarse ante la ausencia de datos en ellos de inmunogenicidad y seguridad.
- c) Niños mayores, adolescentes y jóvenes, por experimentar la epidemia en este grupo altas tasas de ataque, aunque de enfermedad leve, y constituir un grupo de especial importancia en la amplificación de la epidemia.
Es importante la adopción de medidas higiénico-dietéticas para evitar la transmisión del proceso gripal:
- uso de pañuelos desechables al toser o estornudar que evite la emisión de virus por el paciente a su entorno. En pacientes ingresados en hospital, o que se encuentran en la sala de espera de una consulta médica se recomienda ofrecerles una mascarilla de celulosa para toser o estornudar sobre ella.
- lavado frecuente de manos con jabón o solución hidroalcohólica antiséptica para evitar el contagio por contacto con superficies contaminadas por secreciones del paciente.
- no se debe enviar a ningún niño con síntomas gripales o fiebre a la escuela.
- ningún trabajador afectado de gripe debe acudir a trabajar.
Novedades
3 de Octubre de 2009
Recientemente se han difundido por diversos medios de comunicación, opiniones y comentarios en relación con la vacunacion frente a la gripe A que han provocado cierta confusión al respecto.
Algunos socios de SEPAR nos han pedido que hiciésemos algún tipo de declaración para aclarar posibles malos entendidos. Habida cuenta que unos compañeros del Hospital Clínico de Barcelona han elaborado un excelente informe que da respuesta a las cuestiones más candentes sobre el tema, nos ha parecido que su reproduccion puede ser útil para disponer de respuestas bien fundamentadas frente a las dudas e inquietudes que pueden haber generado las mencionadas noticias.