
El riesgo para la salud respiratoria puede persistir semanas después de un desastre natural
• Inundaciones, incendios, terremotos, erupciones volcánicas y olas de calor pueden dejar en el aire polvo, partículas, moho y otros contaminantes que afectan a la salud respiratoria incluso después de que finalice la emergencia
• Las personas con asma, EPOC y otras enfermedades respiratorias, así como quienes participan en las labores de limpieza y reconstrucción, son especialmente vulnerables a estas exposiciones
• SEPAR reclama incorporar la protección respiratoria a los planes de preparación y recuperación ante fenómenos meteorológicos extremos
Madrid, 25 de septiembre de 2026 – Cuando ocurre un fenómeno meteorológico extremo o un desastre natural, la atención se concentra inicialmente en atender a las personas afectadas, restablecer los servicios básicos y reparar los daños materiales. Sin embargo, el riesgo para la salud respiratoria no desaparece necesariamente cuando termina la emergencia. Durante los días y semanas posteriores, el aire puede seguir transportando partículas, polvo, moho, contaminantes químicos y otros materiales procedentes de edificios e infraestructuras dañadas que pueden afectar a los pulmones.
Con motivo del Día Mundial de la Salud Ambiental, que se celebra mañana, 26 de septiembre, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) advierte de que los riesgos para la salud respiratoria pueden persistir una vez finalizada la emergencia y subraya la necesidad de mantener las medidas de prevención y protección durante las fases posteriores de limpieza, recuperación y reconstrucción.
“Cuando pensamos en un desastre, tendemos a identificar el riesgo con el momento de la emergencia, pero para los pulmones la exposición puede continuar mucho después. La inundación puede haber terminado, pero puede quedar humedad y aparecer moho; un incendio puede estar extinguido, pero permanecer partículas en suspensión; y un terremoto puede haber pasado, pero la demolición y retirada de materiales puede generar grandes cantidades de polvo”, explica el Dr. Javier de Miguel, coordinador del Área de Neumología Ambiental y Ocupacional (NAO) de SEPAR.
Una revisión publicada recientemente en European Respiratory Journal ha analizado la evidencia disponible sobre estos efectos y señala que los desastres naturales pueden asociarse con un aumento de las exacerbaciones de asma, las hospitalizaciones por EPOC y otros problemas respiratorios. Los autores destacan, además, el papel de contaminantes químicos, partículas, agentes biológicos y otros factores ambientales presentes durante y después de estos acontecimientos.1
Las consecuencias tampoco se limitan a las personas que ya tienen una enfermedad respiratoria. Quienes participan en las tareas de limpieza, retirada de escombros, reparación de edificios o reconstrucción pueden estar expuestos durante periodos prolongados, especialmente cuando trabajan en ambientes con elevadas concentraciones de polvo, moho u otros contaminantes.
“Las personas que trabajan o colaboran en la recuperación de una zona afectada pueden asumir que, una vez superado el peligro inmediato, ya no existe un riesgo relevante. Sin embargo, la fase de recuperación también requiere medidas de protección. Es importante valorar la calidad del aire y utilizar las medidas de protección respiratoria adecuadas cuando exista exposición a polvo, moho, humo o sustancias potencialmente perjudiciales”, señala el Dr. de Miguel.
Proteger los pulmones también forma parte de la reconstrucción
La necesidad de protección es especialmente relevante en personas con enfermedades respiratorias previas. El asma y la EPOC pueden hacer que determinadas personas sean más sensibles a contaminantes ambientales, polvo o moho. Las recomendaciones de los organismos sanitarios internacionales incluyen evitar la exposición a espacios con presencia de moho y adoptar medidas de protección respiratoria durante las labores de limpieza tras inundaciones.2
A ello se suma el impacto de las temperaturas extremas. Las olas de calor no solo suponen un riesgo directo para la salud, sino que pueden agravar enfermedades respiratorias y favorecer episodios de contaminación atmosférica, especialmente cuando coinciden con otros factores ambientales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el calor extremo puede agravar enfermedades respiratorias y que las temperaturas elevadas pueden contribuir a generar episodios peligrosos de contaminación atmosférica.3
Por ello, SEPAR considera necesario que la protección de la salud respiratoria forme parte de los planes de preparación, respuesta y recuperación frente a fenómenos extremos. Estos planes deben contemplar no solo la actuación durante la emergencia, sino también el seguimiento de la calidad del aire, la identificación de posibles fuentes de exposición y la protección de las personas que intervienen en la recuperación.
“Reconstruir una zona afectada no significa únicamente recuperar viviendas, carreteras o servicios. También significa recuperar unas condiciones ambientales seguras para que las personas puedan volver a vivir y trabajar en ellas. La protección de los pulmones debe formar parte de esa recuperación”, concluye el Dr. de Miguel.
Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más relevantes desde el punto de vista de la salud pública. La OMS/Europa señala que las olas de calor, incendios, inundaciones y otros eventos extremos constituyen un riesgo creciente para la salud y destaca la necesidad de reforzar la preparación y la resiliencia de las comunidades ante estos acontecimientos.4 En este contexto, anticiparse a los riesgos ambientales y proteger la salud respiratoria debe ser también una parte esencial de la respuesta frente a las emergencias climáticas y ambientales.
1Annesi-Maesano I, et al. Natural disasters and respiratory health. Eur Respir J. 2025;66(4):2402563. doi:10.1183/13993003.02563-2024.
2Centers for Disease Control and Prevention. What You Can Do to Protect Your Respiratory Health During Disaster Cleanup. 2024. Disponible en: CDC
3World Health Organization. Heat and health. 31 Jul 2026. Disponible en: WHO
4World Health Organization Regional Office for Europe. Climate crisis - extreme weather. Disponible en: WHO/Europe
NdP_DM Salud Ambiental.pdf
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