
Tratar solo los síntomas del asma aumenta el riesgo de crisis graves y hospitalización
En el marco del Día Mundial del Asma
• SEPAR se suma a la campaña internacional de GINA y alerta de que el acceso a inhaladores antiinflamatorios sigue siendo una necesidad urgente
• Hasta el 10 % de los pacientes puede presentar asma grave y requerir atención especializada y seguimiento estrecho
• El uso exclusivo de broncodilatadores de rescate sin control de la inflamación no es una estrategia segura
Con motivo del Día Mundial del Asma, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) se suma a la campaña internacional impulsada por la Global Initiative for Asthma (GINA), que este año se celebra bajo el lema “Acceso a inhaladores antiinflamatorios para todas las personas con asma: sigue siendo una necesidad urgente”.
El objetivo de esta iniciativa es visibilizar el impacto sanitario, social y personal del asma, mejorar el conocimiento de la enfermedad y recordar que su control adecuado requiere abordar la inflamación bronquial, y no únicamente el alivio puntual de los síntomas.
El asma es una enfermedad respiratoria crónica frecuente, potencialmente grave, pero tratable. Según la Organización Mundial de la Salud, afectó a 363 millones de personas en 2023 y causó 442.000 muertes, muchas de ellas evitables con diagnóstico, tratamiento y seguimiento adecuados. En España, se estima que entre el 5 % y el 10 % de la población padece asma, y que hasta un 10 % de los pacientes presenta formas graves de la enfermedad.
Desde SEPAR se insiste en que el tratamiento antiinflamatorio inhalado constituye la base del control del asma, ya que actúa sobre el mecanismo principal de la enfermedad. En cambio, el uso exclusivo o excesivo de broncodilatadores de rescate, sin tratamiento antiinflamatorio, no solo no controla la enfermedad, sino que incrementa el riesgo de exacerbaciones, visitas a urgencias y hospitalizaciones.
“El asma no puede tratarse únicamente cuando da síntomas. Es una enfermedad inflamatoria que requiere un abordaje continuo. Sabemos que cuando no se controla la inflamación, aumentan las crisis y el riesgo para el paciente. Por eso es clave garantizar el acceso a tratamientos adecuados y reforzar la educación sanitaria”, explica la Dra. Alicia Padilla, coordinadora del Área de Asma de SEPAR.
Más allá del acceso a los tratamientos, la sociedad científica subraya la importancia de un abordaje integral que incluya diagnóstico precoz, seguimiento periódico, revisión de la técnica inhalatoria y adherencia al tratamiento. Una mala técnica o un uso irregular de los inhaladores puede comprometer la eficacia del tratamiento y dificultar el control de la enfermedad.
Asimismo, SEPAR recuerda la necesidad de identificar precozmente a los pacientes con asma grave, que presentan mal control a pesar de tratamiento optimizado, exacerbaciones frecuentes o necesidad repetida de corticoides orales, para su derivación a unidades especializadas donde puedan beneficiarse de terapias avanzadas.
El control del asma también requiere abordar factores asociados como la rinitis, la obesidad, el tabaquismo, la contaminación ambiental o determinadas comorbilidades, así como reforzar la educación del paciente. Conocer los síntomas de alarma, disponer de un plan de acción y entender el uso correcto de los inhaladores son elementos clave para mejorar la evolución de la
enfermedad.
En este contexto, SEPAR hace un llamamiento a profesionales sanitarios, gestores y administraciones para avanzar hacia un modelo de atención más preventivo, personalizado y equitativo, que garantice el acceso a tratamientos eficaces y reduzca el impacto del asma en la vida de los pacientes.
El Día Mundial del Asma recuerda que controlar la enfermedad es posible, pero exige un diagnóstico adecuado, un tratamiento basado en la inflamación y un acceso equitativo a los recursos sanitarios.
NdP_DM Asma 2026.pdf
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